jueves, 27 de febrero de 2020

ALIMENTACIÓN EN LAS CINCO HERIDAS DEL ALMA






La Alimentación desde las Cinco Heridas del Alma



Las cinco “heridas del alma” son:
Abandono.
Rechazo.
Traicion.
Humillacion.
Injusticia.
Cuando una de estas heridas se despierta es muy difícil saber qué tipo de alimentación necesitamos.
Bourbeau realizó un estudio sobre el tipo de alimentación que el cuerpo necesitaba o más bien reclamaba dependiendo de la herida.
Así cómo identificar el origen de los malos hábitos alimentarios mediante un análisis y observación de la herida.
Las heridas se pueden manifestar en estos tipos de conductas:
Puede ser los que comen de capricho, es decir una dieta muy limitada.
O los que tragan sin saborear sin apenas salivar y masticar.
Los que les pierde el dulce.
Los que no pueden comer sin el salero o especias. etc, etc.

La teoría de Lise Bourbeau nos ayuda a interpretar desde el aspecto psicosomático estas inclinaciones en su libro Just listen to your body and eat, que tenemos cinco comunes “heridas del alma”, es decir, cinco heridas psicoafectivas que se despiertan en la relación con nuestros padres o quien les simbolice, desde el momento de nuestra concepción hasta que alcanzamos aproximadamente los ocho años de edad.
Despertándose a lo largo de nuestra vida con cualquier persona que nos recuerde alguna experiencia vivida con uno de nuestros padres. Cuando surge una de estas heridas, dejamos de ser nosotros mismos y entramos en el modo ‘control automático’. (Traducido de Bourbeau, 2009).


Abandono:

La comida es su alimento emocional, estas personas buscan amor en los demás en forma de atención, cariño y apoyo.

Su herramienta al no saber cómo conseguirlo llenan esa carencia/necesidad con la comida.

Ese vacío afectivo nunca se llena, la compañía en la comida les invita a comer más despacio y a disfrutar del placer saboreando comida y compañía.


Rechazo:

Pequeñas cantidades en alimentos.

Cuando es esta la herida que está influyendo, la persona tendrá menos apetito. Es más, no sentirá ni que su cuerpo necesita comida.

Son personas que están más en lo mental que en lo físico, por lo que tampoco disfrutarán mucho de la comida.

El alimento más común usado como escape es el azúcar, pero la ingesta de grandes cantidades forzará a sus glándulas suprarenales, así que se sentirá débil y cansada.


Traición:

No saborean.

Esta persona tiene problemas para confiar en los demás, por lo que repite ese patrón en su dieta. Siempre querrá añadir sal o pimienta, especias o azúcar, incluso sin haberlo probado previamente. Eso sí, aunque lo haya estropeado se lo comerá todo, pero muy rápido y sin masticar mucho o saborear la comida, tragando grandes pedazos. También se les puede identificar porque son esas personas que siempre quisieran estar haciendo miles de cosas mientras comen: viendo una película, trabajando, leyendo o móvil, etc.


Humillación:

Los maestros de la culpabilidad tanto si comen mucho como sino comen.

Son personas que han interiorizado que disfrutar de sus sentidos es indigno.

Reprimen comer lo que más le gusta y se fuerzan a comer lo que creen que es más necesario o sano.

Estas personas si pasan por al lado de una bandeja de dulces son incapaces de no coger uno, así que llega un momento que pierden ese control e ingieren cantidades exageradas. Una vez que empiezan, encuentran mil razones para continuar, pero todas ellas para probar que son indignos, vergonzosos o glotones y se sienten tremendamente culpables.


Injusticia:

Grandes controladores, es como si no se permitiera el descontrol, juzgando también a los demás. Justifican su estricta dieta con absurdas teorías sobre lo sano e insano.

Disfrutan poco comiendo, controlan calidad del alimento, peso, etc. Mucha rigidez y ocultando a los demás si son transgresores y se saltan la dieta. La culpa siempre les ronda.
Autor: Concha Martínez Martin.